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Manuel Barrios, el escultor

Esta entrevista fue originalmente publicada en el Suplemento 1591 Cultura y Espectáculos del diario Nueva Rioja del 11 de junio de 2022.

Fue grabada por el Día de la Cultura Provincial para el canal de youtube Culturas en Libertad.

Barrios nació en La Rioja en 1963, es escultor y técnico en cerámica. Trabajó en el Gabinete de Investigaciones del Museo Folklórico Riojano (1990). Estuvo a cargo del Área de Artesanías de la Agencia Provincial De Cultura (2004). Se desempeñó como Secretario General de la Asociación Folklórica Riojana y como Secretario de Actividades Culturales de esa prestigiosa institución cultural, e integró la Asociación de Amigos del Museo Folklórico. Desde 2008 se desempeña como Encargado del Museo Arqueológico Inca Huasi. En 2022 fue reconocido como ciudadano destacado con el título otorgado por el Concejo Deliberante de Capital «Distinción Ciudad de los Azahares».

«Desde chico, más o menos a los 13 o 14 años, se me acercó un poco de arcilla en un taller de cerámica de Dionisio Díaz y eso posibilitó que me atrapara el material. Tal es así que hasta la fecha me es imposible totalmente dejar esa materia prima qué es un material noble con el que trabajaron nuestros antepasados. Nos posibilita transmitir y tener una gran percepción respecto al material por todos sus aspectos. También tallo en piedra, en madera pero la arcilla es la materia prima qué más hace sentir el material. Después comencé a estudiar en la actual escuela EPET N°1; me forme como técnico en cerámica y el entonces gobernador Carlos Saúl Menem me entregó la medalla al más alto promedio en cerámica. Esto posibilitó que asistiera a una capacitación en Buenos Aires del instituto Cóndor Huasi, un instituto de cerámica en el que estuve casi un mes.»

En 1999 realizó la obra «Soberanía Nacional, Caídos en Malvinas», la cual donó y recuerda  de la siguiente manera: «Una de mis obras más importantes es el monumento a los Caídos en Malvinas, qué fue solicitado por el Centro de Veteranos ‘Héroes de Malvinas’ ubicado en el barrio Antártida IV. Por iniciativa del proyecto del hijo de un veterano comenzamos a hacer la obra en hormigón armado con la ayuda del Centro de Veteranos. En esa época ellos no conseguían quiénes le hicieran el monumento porque en ese momento no se hacían viajes a Malvinas y querían un lugar dónde depositar las ofrendas florales los familiares. Tal es así que realicé esta obra en aproximadamente 2 meses de trabajo intensivo. Los mismos veteranos me ayudaron a instalar la obra, qué representa a un soldado en posición rodilla tierra, en defensa de la patria. Está mirando hacia el sur por el anhelo de que nuestra enseña patria vuelva a flamear en las Malvinas, por la vía diplomática y con la fuerza de la verdad. Está totalmente desprovisto de armas porque representa a un soldado de 18 años que fue a combatir y regó con su sangre ese territorio, donde murieron varios riojanos. Se hizo un receptáculo en el que en el momento de la inauguración donde se colocó tierra de Malvinas. En la actualidad está colocado en la avenida 2 de abril y Héroes de Malvinas y se agregaron otros símbolos fuera de la rotonda pero dentro del mismo contexto representando a las tres fuerzas armadas cómo la hélice, el ancla y el cañón. Se fue enriqueciendo y poniendo en valor el espacio físico dónde está la obra instalada; en la actualidad se hacen desfiles militares en el lugar y los actos conmemorativos». 

Manuel afirma que se inspiró en el trabajo de un escultor venezolano qué había hecho a Simón Bolívar desprovisto de armas y cabalgando en un caballo sin apero, con una bandera sin un mástil y en una de sus manos portaba una antorcha cómo Prometeo, quién robó el fuego de los dioses e iluminó el pueblo. «Basándome en esos elementos, también despojé de armas al soldado para rescatar el sentir de los soldados en Malvinas, por la lucha y defensa de sus territorios». 

«Otra de las obras importantes para mí es la reivindicación de la cultura de nuestros pueblos originarios; una obra que fue solicitada en ese entonces por el director del Museo Inca Huasi el Padre Nicolás Pugliese de la orden franciscana qué me había encargado hacer un homenaje que él había pensado a los diaguitas. Yo había representado a un indígena de La Aguada sentado, realizando una vasija funeraria -qué es una de las piezas más importantes y valiosas que tiene el museo, fue reconocida y catalogada como una de las más completas por su calidad y su conservación-. Hice una réplica de esa pieza en la que está el indígena en la actitud de trabajo; los colores que tiene la urna –rojo y negro- también lo hice participar con el fondo para que no se desprenda y se logre la unificación de la obra. Si uno de los focos principales del renacimiento del arte es en Italia, en América también lo hubo desde La Aguada, qué es uno de los periodos más importantes de nuestra cultura indígena. Quería representar que hubo un florecimiento del arte pero con otro concepto: la puesta en valor de esa manera y el valioso legado que nos han dejado nuestros antepasados se representa en la obra. Yo le llamo ‘obra paseandera’ porque se pasea por distintos catálogos de obras que hoy son reconocidos y se difunde sin que yo lo haga difundir».

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